viernes, 5 de noviembre de 2010

HISTORIA DE LA MODA: 2.6. LAS PIEZAS DEL TRAJE


En la famosa estatuilla femenina de Lespugue, descubierta en 1922, se puede ver un ejemplo de los tejidos ya citados (post anterior), pues presenta en la espalda y en la parte inferior de las piernas una pieza indumentaria bastante singular, constituida por una serie de bandas longitudinales estrechas que se deshilan en simples trazos verticales que descienden hasta los pies. En la parte superior, el conjunto de las bandas se une a un cordón horizontal que parte de pequeñas estrías verticales. Esta figuración parece representar una especie de campanilla compuesta de una serie de bandas trenzadas, las cuales terminaban todas en su parte inferior por un fleco.
Esta clase de pampanilla se encuentra en puntos de la Europa prehistórica muy alejados entre sí. En Cataluña, las pinturas rupestres de Cogull cerca de Lleida, presentan una escena de baile en la que se ven nueve mujeres con el torso desnudo y vestidas con una falda acampanada sujeta a la cintura y que termina encima de la rodilla, como alzada por delante colgante por detrás y los lados. Una de estas faldas lleva una mezcolanza de colores consistente en rayas rojas y negras, que nos hace recordar los amplios faldones del traje actual húngaro. En Dinamarca se encuentran las prendas de los comienzos de la Edad del Bronce que más cerca se hayan de las representaciones figuradas.
Danza de las nueve mujeres.
Fragmento de pintura rupestre. Roca de los Moros de Cogull. Lleida


En dos tumbas, así como en la de Olby, se han encontrado faldas elaboradas con cordoncillos verticales de unos 40 centímetros de alto y 154 centímetros de desarrollo, fijados a un cinturón tejido y terminado en flecos que sostiene un disco de metal con adornos circulares y que se colocaba sobre la parte delantera del cuerpo. Una daga y un peine de asta van aun fijados en dicho cinturón. Este faldón desaparece a principios de la Edad del Hierro.
Este tipo de campanillas se observa en las pinturas del arte rupestre de la Península Ibérica, a lo largo de las cordilleras costeras. También lo prueban ciertos elementos de adorno, conchas y dientes agujerados.
En la época Magdalaniense, el uso de una especie de capa está atestiguado por el descubrimiento de unos bastoncillos en forma de T cuya presencia en las tumbas confirma el amortajamiento de los muertos con sus vestidos. Haciendo pasar del agujero de los bastoncillos los dos extremos de una correa estrecha provistos ambos de un pequeño trozo de madera transversal, se podía mantener cerrada por el pecho una prenda colocada sobre los hombros. A una capa así se parece quizá el manto de lana tejida del túmulo de Trindhöj (Dinamarca), adornado en su parte exterior con hilos colgantes, sin duda, para facilitar que escurriese el agua de la lluvia.
De la misma época, probablemente, el Museo de Estocolmo conserva un curioso manto confeccionado a base de tela de lana asargada de dos colores, de una sola pieza y forma ovalada, de 248 centímetros de diámetro mayor, hallado en Gerumsberget (Västergötland).
El gran manto del que se han descubierto varios ejemplares en Dinamarca, se encuentra en la descripción, realizado por Posidonia (siglo I antes de Cristo) y citada por Estrabón, del traje atribuido a los habitantes de las islas Casitéridas. Parece idéntico al pesado sagún negro, de lana basta, que llevaba los celtas.
Los hombres representados en las pinturas del Levante español llevan una especie de pantalón o calzón de cuero que se hallan cubiertos de numerosos adornos, cinturones de flecos, jarreteras, brazaletes antebrazo y de codo, adornos de plumas en la cabeza, conchas y dientes, gorros flanqueadas por apéndices enhiestos, como orejas de animales y anillos en forma de corona.
Pintura rupestre. Cazadores con calzón.


La civilización de los cazadores debió ser la primera en utilizar pieles de animales para proteger los pies, pero únicamente los útiles como las agujas y las leznas de hueso permiten deducir el origen de este calzado primitivo, que se sitúa al final de la época glacial intermedia. En la Europa septentrional, en los ataúdes de roble de Jutlandia, se han hallado vestigios de un calzado de cuero análogo al mocasín indio, que se remontan a la Edad del Bronce nórdica (de 1900 a 680 antes de Cristo), como indican Marie-Henriette Alimen,Marie-Joseph Steve en su libro Prehistoria (página 110).

                                                                                                       Blanca Glamour

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