martes, 25 de enero de 2011

Aquéllos maravillosos años

No nos hemos vuelto locos. Aunque en esta entrada vamos a abordar una serie de televisión seguimos siendo un blog de moda. Pero es que ver un capítulo de Mad men, la archipremiada serie de la AMC norteamericana, es sin duda toda una lección de estilo. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que la serie es arte hecho ficción, y es que pese a que su argumento no sea su fuerte -sobre todo para los que acostumbrados a capítulos en los que la agilidad de la trama es conditio sine qua non para engancharse a ella-los magníficos diálogos entre el humo de cigarrillos y gin-tonics, la estupenda fotografía, el cuidado de los más nimios detalles y las mujeres de faldas breves que abundan en la pantalla, hacen de este drama un auténtico deleite para los sentidos.


Ambientada en el Nueva York de los turbulentos años 60, la serie gira alrededor del conflictivo y competitivo mundo de la publicidad, y narra las historias de los hombres y mujeres que trabajan en la agencia Sterling Cooper, quienes hacen del vender un arte y cuyas vidas son movidas por sus egos. La teleserie de  Matthew Weiner ha sido mundialmente aclamada por su autenticidad histórica, su estilo visual, su guión y sus actuaciones, ganando numerosos premios, entre los que destacan tres Globos de Oro y 9 premios Emmy. De hecho ha sido la segunda serie emitida por cable en Estados Unidos que ha ganado el premio Emmy a la mejor serie dramática.


En la serie se refleja el llamado "período Camelot", un momento de optimismo en América interrumpido por el asesinato de John F. Kennedy y la Guerra de Vietnam. Marilyn Monroe y Jackie Kennedy eran los modelos a seguir en cuanto a vestuario. Janie Bryant consigue esa ambientación cuidada hasta el más mínimo detalle tanto en las protagonistas femeninas como en los masculinos:

Pocas series han sabido llevar el diseño de su vestuario a niveles tan altos. La artífice de ello ha sido su diseñadora Janie Bryant. Prueba de ello, es que Mad Men ha cautivado en todos los niveles y más aún en el de la moda, es que ha contaminado los diseños de las colecciones de los grandes diseñadores del momento. El primero en atreverse con la estética que impregna la serie fue Tom Ford (que -pese a que la diosa catódica, y, a la sazón, pija oficial del reino, Carmen Lomana, lo definiera como un
working class- triunfa como la Coca Cola con sus diseños) en la película Un hombre tranquilo y con multitud de guiños en sus últimas colección. Después llegarían Michael Kors, Louis Vuitton, Nina Ricci (con su colección de carteras de mano), Tom Ford (con una colección de gafas de inspiración retro) y Prada, que no han querido desperdiciar el tirón de la serie para hacerse con una clientela adicta a lo vintage. En España, Canal + llegó a un acuerdo con el diseñador Javier Larrainzar para que diseñara una corbata al estilo Donald Draper -protagonista de la ficción-. Los almacenes Bloomingdale´s dedicaron un espacio exclusivo para Mad Men y los sastres Books& Brothers han puesto en venta un traje inspirado en Don Draper. El último en sumarse a la madmenmanía ha sido John Galliano, que en su colección primavera-verano para Christian Dior, presentada esta semana en París, ha homenajeado a la serie americana con diseños inspirados en los años 50.




Jesús del Pino.

martes, 18 de enero de 2011

Moda fusión

Como si se tratara de la cocina  fusión, tan en boga actualmente, la firma Desigual y el diseñador Christian Delacroix presentaron esta semana la primera colección en la que ambos aúnan sus diseños. Este lunes pudimos ver las primeras prendas de mujer que el diseñador francés de alta costura Christian Lacroix ha creado para la marca Desigual, con las que debuta en el 'prêt-à-porter', y que estarán a la venta en sus tiendas en septiembre de este año.




                                          El diseñador francés, Christian Lacroix.




Las propuestas de Lacroix han cerrado la presentación de la colección "Dream" para mujer, hombre y niño que ha preparado Desigual para el próximo otoño-invierno. Cinturas marcadas, vestidos muy cortos y medias "leggings", todo ello con colores vivos y hasta un estampado con la cara de Marilyn Monroe, definen este aperitivo de una colección que se presentará en su totalidad el próximo mes de julio. La colección supone además el regreso de Lacroix al mundo de la moda después de que la firma francesa, propiedad del grupo estadounidense Falic, se declarara en suspensión de pagos por la crisis financiera.











                                                Varios modelos de la colección sobre la pasarela.




Manel Adell, consejero delegado de Desigual, en declaraciones a la agencia Efe, aseguró que espera que la colaboración con Lacroix sea "de largo recorrido, de tres o cuatro colecciones", ya que "no es una aventura de una temporada", y que luego se verá si esta colaboración se alarga. "Ya hace tres meses que trabajamos. Lacroix ha venido varias veces a Barcelona y hemos visto que tenemos cosas en común y él ha tenido plena libertad para desarrollar el concepto Desigual a su manera", explicó Adell.

Una etiqueta con la caricatura de Lacroix en la que se puede leer"Desigual by" y una L colgando, identificarán las prendas de Monsieur Lacroix, como se denomina al diseñador en Desigual para evitar problemas legales con la marca que se identifica con su nombre. Sin perder el estilo Lacroix, los 15 looks que ha creado para Desigual son mucho más informales y populares que los que hasta ahora había diseñado para clientes ricos y exclusivos. Aunque hoy sólo se vieron prendas para mujer, no se descarta que al completar la colección que han acordado Lacroix y la firma textil haya algunas prendas para hombre.




                                           Establecimiento del diseñador francés.

Desigual, que ya ha cumplido 25 años en el mercado, ha presentado una colección mucho más serena que en otras temporadas y más comercial. Con un crecimiento sostenido superior al 50% anual, cuenta con una plantilla de 2.800 personas y con una red de 200 tiendas propias. También está presente en más de 7.000 establecimientos multimarca, y en 1.700 'corners' en grandes almacenes.




Jesús del Pino

domingo, 16 de enero de 2011

De Madrid...... a Brighton

En el principio fue la motocicleta. Una scooter de origen milanés ideada a imagen y semejanza de la Cushman americana que tanto juego dio a las tropas norteamericanas en la Italia de la II Guerra Mundial. Supongo que ya sabréis de que hablamos: la lambretta. Creada por Inocenci, su producción comenzó en 1947, tan solo un año después del nacimiento de su más directa competidora, la Vespa de Piaggio. Sin embargo, cosas del destino, su triunfo no llegaría hasta veinte años después, en plena década de los 60, como símbolo del teen agnst motorizado y trajeado desplegado por los mods.



                                  Modelo del famoso ciclomotor.




                                          Cartel publicitario.





Desde entonces, la imagen de aquellos jóvenes airados, adictos al soul y a las anfetas no ha dejado de inspirar la moda. Parkas militares sobre trajes sastre, corbatas como hilos, polos y loafers, componiendo una poderosa iconografía pop culminada por la mítica escarapela azul, blanca y roja de la RAF británica, que encarnaría para la posteridad el protagonista del estética y musicalmente influyente film Quadrophenia (1979), Jimmy Cooper, quien a lomos de una Lambretta recorría las calles de Brighton peleando con sus eternos enemigos, los rockers. De ahí que la marca motociclista evolucionara en etiqueta indumentaria.




                                             Famosa escarapela mod con la firma estampada.



Como firma de moda, Lambretta surge en 1997, inspirándose en los pilares éticos y estéticos mod de los 60. De hecho, su casa madre está en la londinense Carnaby Street, la calle por excelencia para dejarse ver en los días del Swimming London. 

En medio de la actual vintagemanía,  no les ha sido difícil trascender su dominio brittish para posicionarse hasta en Japón y Rusia. A Madrid aterrizó el pasado mes de septiembre, con su primer establecimiento propio, situado en pleno barrio de Salamanca. Eso sí, de momento sólo cuentan en su stock con líneas masculinas de ropa y accesorios. 






                                          Fotograma de la película 'Quadrophenia'.



Si nos pasamos por la boutique, podemos adquirir, o al menos observar, su colección actual en la que están presentes abrigos cortos estilo Crombie y marineros, chaquetas de punto de aire college y, como no podía ser de otra manera, parkas. No faltan tampoco sudaderas, polos y camisas (a cuadros de vivas tonalidades) en conveniente slim fit. Mientras, la escarapela tricolor mod se sucede en camisetas y complementos, como los cascos de diseño retro. 






                                            Boutique madrileña.


Ya sabéis, si os apetece revivir las batallas campales entre mods y rockers de la costera Inglaterra de los 60, pillad vuestras wayfarer para no deslumbraros con el sol de enero y emprended camino hacia Claudio Coello 25, que además ahora todos su artículos tienen un 40% de descuento.




Jesús del Pino.

martes, 11 de enero de 2011

El Imperio donde no se ponía el sol

No, no os habéis equivocado. No hemos modificado los contenidos del blog por otros de temas históricos. En esta nueva entrada, a pesar de lo que pueda dar a entender el título, tampoco hablaremos de la moda en la España del SXVI, ni de la moda en la Corte de Felipe II. Si no del nuevo Imperio español, el imperio de la moda española, que en los últimos años ha devuelto a España un posición colonial que no conocía, al menos, desde la pérdida de Cuba y Filipinas, allá por el fatídico 1898.

Al hablar del imperio de la moda española a todo españolito que se precie se le viene una empresa a la cabeza: Inditex, y por supuesto una firma, Zara. Pero lo que hoy es sin duda un gigante de la moda -capaz de adquirir los mejores locales de los más exclusivos barrios de las más importantes ciudades de prácticamente todos los países del mundo- comenzó siendo poco más que un pequeño taller de costura. Pero la relación con la moda de su fundador, Amancio Ortega, viene de lejos. Con sólo 14 años, este leonés considerado actualmente el hombre más rico de España, comenzó siendo recadero de una camisería de lujo en La Coruña. Desde entonces y hasta ayer -cuándo anunció que abandonaba la presidencia de Inditex en favor de Pablo Isla- Ortega no ha dejado de moverse entre costuras.

                                              Amancio Ortega, de la mercería a la lista Forbes.


El fundador de Confecciones GOA (1973) aprendió los secretos del sector como dependiente de la mercería La Maja, donde trabajó junto con sus hermanas, aunque sería en 1975 cuando sentó la base de su imperio textil: ese año nació Zara. La firma creció poco a poco, sin prisa pero sin pausa. La compañía aceleró su expansión nacional a través de Inditex, constituida en 1979, e inició el acceso a los mercados internacionales a finales de los ochenta con la apertura de una tienda la ciudad portuguesa de Oporto.

Zara, hasta en la gran manzana.

Según apuntan los expertos, la clave del negocio de Amancio Ortega fue comercializar las tendencias recogidas de los principales diseñadores a un precio razonable, una estrategia que revolucionó el mundo de la moda en las últimas décadas. Inditex, propietaria a su vez de marcas como Pull and Bear, Massimo Dutti y Bershka, ganó 1.179 millones de euros, en los nueve primeros meses de su último año fiscal, un 2010 en el que abrió su tienda 5.000 y su punto de venta online.


                                                   El prêt-à-porter, clave del éxito de Inditex.


Ahora, este empresario hecho a sí mismo que, pese a la crisis global no ha dejado de aparecer en la lista Forbes que recoge las mayores fortunas del planeta, cede el testigo al madrileño Pablo Isla (hasta ahora Consejero Delegado de la mutinacional), quién tendrá la difícil tarea de aumentar el prestigio y los beneficios de Inditex en una época no precisamente idílica.

Jesús del Pino.

martes, 4 de enero de 2011

Moda y Lujo con ELLE

Hablar de lujo en esta época de crisis en la que estamos inmersos puede resultar superficial e incluso frívolo, pero es cuando precisamente las empresas dedicadas a este sector renacen. Los clientes acaudalados que transitan por él permanecen y viven estos momentos de dificultades económicas como una realidad, una realidad más que no les impide seguir disfrutando de sus placeres.

Tal es la importancia de este fenómeno que numerosos sociólogos se han centrado en su estudio a lo largo de la historia vinculándolo con otro sector que nos atañe: el de la moda. Francia fue la cuna de este crecimiento conjunto y se llegó a convertir en el máximo exponente de la moda y el lujo durante siglos. Sin embargo su época de esplendor terminó con la aparición de otros países competidores del allure francés.

La Universidad Complutense de Madrid y la revista ELLE se han embarcado en un proyecto para analizar este contexto en la actualidad y el resultado es el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo, cuyo comienzo tuvo lugar el pasado 19 de noviembre. La actual directora de la revista, Benedetta Poletti, fue la encargada de dar la bienvenida a todos los alumnos –más de 200 matriculados-, acompañada de Francisco Javier López Navarrete, director del curso, y María Bautista, directora de formación de la Fundación Complutense.

Cartel promocional del curso.


Italiana, de mirada tímida y sonrisa inocente. Cariñosa, amable, risueña. Amante de su trabajo. Así es la persona que dirige la edición española de ELLE, Benedetta Poletti, que desde el uno de octubre de 2010 abandonó el cargo de subdirectora para afrontar su nuevo puesto con ilusión. Hace 15 años que reside en nuestro país por su enlace matrimonial con un español y ha trabajado anteriormente en la agencia Colpisa y Canal Plus Italia.

Fiel a la revista, Poletti defiende los valores que refleja la publicación como es el caso de la chica ELLE concebida como una mujer “culta, alegre, sana, con curvas, dueña de sí misma” que responde al lema “si fashion, no victim”. En definitiva, una mujer real.

En relación con la temática del curso y los principios que postula la revista, la directora de ELLE contó la buena acogida que han tenido los ‘Ejemplares joya’ desde su lanzamiento hace cuatro años, cuando se decidió publicar en portada a una mujer conocida vestida con cristales Swarovski. Desde entonces el número de diciembre de la revista es el más esperado por el público para conocer a la afortunada que llevará más de 10.000 cristales en su cuerpo, un acontecimiento que ha adquirido una gran repercusión mediática.

El maquillador Baltasar G. Pinel coloca uno a uno los cristales sobre el cuerpo de la actriz.


Paz Vega fue la primera en protagonizar la portada del ‘Ejemplar joya’ en el 2007 representando el lujo como una experiencia. A ella le siguió otra actriz, Belén Rueda, como símbolo del lujo de modestia, elegancia. El reto del equipo ELLE fue el de no estancarse e irse superando. Si los anteriores posados fueron en interiores, con Elsa Pataky decidieron hacer el shooting al aire libre, en contacto con la naturaleza mostrando el lujo espiritual.

ELLE diciembre 2009 con Elsa Pataky como protagonista.


Para adornar el cuerpo de esas bellas mujeres se invirtieron entre 15 y 20 horas por lo que las jornadas de trabajo resultaron verdaderamente agotadoras. La última portada de 2010, según explicó la directora de ELLE, tenía como objetivo sorprender a los lectores y lo consiguieron retratando no solo a una, sino a tres chicas ELLE como son Natasha Yarovenko, Mónica Cruz y Paula Echevarría luciendo cada una 15.000 cristales en sus cuerpos desnudos.

Portada de ELLE diciembre 2010.


Benedetta Poletti quiso recordar a los asistentes los orígenes de ELLE, una publicación fundada en 1945 por Madame Lazareff bajo la convicción de “Ironía en lo serio y seriedad en lo frívolo” y que se publicó por primera vez en Francia tratando temas tabúes de la época como el sexo o el derecho de voto de las mujeres en tiempo de postguerra. Actualmente la revista sigue conservando su identidad y cuenta con 43 ediciones internacionales.


Ángela Navarro Caballero